Las raíces cristianas de Europa

(c) Javier Bauluz 2015

En la escala evolutiva, según Joren van Voorhees, después del mono con metralleta viene el xenófobo con argumentos.

El Primer Ministro húngaro Viktor Orbán afirma, entre otras cosas, que «los refugiados amenazan las raíces cristianas de Europa».

Tiene razón. Lo confirmo en los evangelios, tantas veces leídos, donde al célebre agente de control migratorio Jesús se le ocurrió dictaminar mientras cenaba:

Como yo os he amado, así también amaos unos a otros, pero que no vengan los leprosos a tocarnos las castañas.

Mandamiento traducido en rioplatense por un descendiente inmigrante de Cipriano de Valera de la siguiente manera:

Amensé, che, pero que no venga la mersa a hinchar las pelotas.

Pero la Europa atea y promusulmana no le perdona a Viktor Orbán sus buenas verdades.

Y así vamos.