Estilo rico, estilo pobre. Luis Magrinyà.

41YgiZkG17LUn verdadero descubrimiento, gracias al blog Aviones desplumados, de Rubén A. Arribas, que siempre tiene una buena sorpresa y gusta de la literatura latinoamericana. Difícil agregar algo a la excelente reseña que hace Rubén (por mi parte tengo pendiente un ejercicio de análisis de corpus), simplemente rescatar el siguiente pasaje, que da el tono del libro:

A un artista plástico —incluso a uno conceptual—, a un cineasta, a un bailarín, a un músico solemos exigirle conocimiento y dominio del medio con que trabaja; no veo por qué con la gente que escribe no haya que hacer lo mismo. Parece existir la presuposición de que, a diferencia del lenguaje de otras artes, quien escribe aplica una aptitud innata, común, compartida por todos: todos, en efecto, o casi todos, hablamos (también porque casi todos hablamos, las discusiones sobre asuntos lingüísticos suelen ser tan acaloradas). Pero casi todos también tenemos brazos y piernas y no nos creemos ni traumatólogos ni cirujanos. Un poco de observación clínica es lo que pretendemos y querríamos recomendar aquí. Pensar la lengua, nos gustaría demostrar, es la primera condición del estilo. No es tan difícil al fin y al cabo y en esta operación no todo, ni mucho menos, requiere saberes técnicos.