Francia en guerra

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Entonces François Hollande, después de machacarnos junto a la clase política entera que estamos en guerra, propone las siguientes “soluciones”:

  • Modificar la Constitución para contemplar este tipo de “guerra”.
  • Aumentar los gastos en seguridad sin importar el déficit actual.
  • Quitarles la nacionalidad francesa a los binacionales condenados por terrorismo, incluso en caso de haber nacido franceses (a condición de que tengan otra nacionalidad).
  • Aumentar los bombardeos en Siria.

¿Y por qué no les tiramos la atómica, ya que estamos? ¿O volvemos al napalm como en Argelia o Camerún?

Mientras escucho a Renaud cantar Mistral gagnant (te raconter enfin qu’il faut aimer la vie, et l’aimer même si le temps est assassin et emporte avec lui le rire des enfants), apunto algunas ideas que estos cretinos no quieren asumir:

  • Retirar a Francia de la OTAN, donde nos reintegró Sarkozy en 2007 sin ninguna legitimidad puesto que no era parte de su programa.
  • Dejar de alinearse sistemáticamente con la política exterior estadounidense, país que, entre otras cosas, no sufre las mismas tensiones sociales internas que Francia.
  • Cortar con la hipocresía en Medio Oriente: Arabia Saudita y el Qatar no son regímenes amigos: han financiado una y otra vez el terrorismo. ¿Dónde está la humanidad y la decencia de Hollande cuando va a saludar al nuevo rey de Arabia Saudita, un país donde se aplica atrozmente la Sharia?
  • Aceptar que no estamos en guerra, y que aún si lo estuviésemos hay leyes a respetar; entre ellas la proporcionalidad de la respuesta y la absoluta preservación de civiles.
  • Priorizar una solución política a la situación siria por encima de una intervención militar.
  • Que los partidos tradicionales (socialistas y derecha) acepten que no funcionan y cambien en serio, en vez de ensayar un discurso anti-musulmán para robarle votos a la extrema derecha a costo mínimo.
  • Dejar respirar a los musulmanes y darles el espacio que se merecen, dejar de hablar de ellos como si fueran franceses de segunda, dejar de crear polémicas sobre Francia país de raza blanca, Francia país de raíces cristianas, y tantas otras declaraciones miserables, como la polémica sobre si a los niños que en la escuela no quieren comer cerdo hay que ofrecerles o no un menú de sustitución.
  • Revertir la situación de los suburbios, zonas relegadas donde el desempleo es elevado y crónico, motivo de una frustración profunda.
  • Permitir las estadísticas étnicas para que no podamos escurrir más el bulto en nombre de La República. ¿Quién puede creerse la representatividad de la Asamblea Nacional, del Senado, de los Entes públicos, de la élite de altos funcionarios que administra el país, de los dirigentes del CAC 40? ¿Dónde está la diversidad? ¿En una ministra antillesa y otra de origen magrebí?

Y, en particular, terminar de una buena vez con la mentalidad colonialista que tanta miseria ha causado y a buen puerto nos ha traído.

Estamos en peligro, en un peligro real, y quienes hoy nos llevan a la guerra son los mismos que nos pusieron en esta situación. No son ellos quienes mueren en el Bataclan, en un bar tranquilo, o en cualquier calle de Francia o Siria.

¿Estas ideas de sentido común son suficientes? No. Pero son necesarias para crear las condiciones de una sanación interna y reducir lo que Chirac llamó la fractura social: muchos de los terroristas que atacan Francia son franceses. ¿Cómo un niño francés llega a odiar su propio país al punto de hacerse explotar en medio de otros franceses? es una pregunta que merece ser respondida desde una perspectiva que vaya más allá del discurso escolar de ellos son los malos y nosotros los buenos.

A quienes digan que estas ideas son imposibles de llevar a cabo, sólo mencionarles una certeza: son las décadas y décadas de realpolitik que nos han metido en este pantanal imposible. ¿Hay que combatir a Daesh? Por supuesto. No se trata de ser ingenuo frente a un movimiento capaz de atrocidades inhumanas. Pero la guerra, esta guerra en la que nos embarcan y que nos venden como el eje articulador de un futuro pacífico es un camino sin salida, jamás una solución. Basta levantar apenas la vista: Afganistán, Iraq, Libia. Y al fracaso exterior se le va a sumar uno interior: la extrema derecha en las elecciones nacionales de 2017.

3 thoughts on “Francia en guerra

    • Los troyanos ya están dentro. Concuerdo en que la excepción tenderá a ser la regla. Basta escuchar atentamente las palabras y expresiones que están empleando el presidente y el primer ministro.

      Un detalle para mesurar un poco más la clase política francesa. En su discurso en Versalles, Hollande planteó una serie de propuestas y la derecha está en cierto modo dividida sobre si seguirlo o no, y hasta qué punto aceptar esas propuestas. Hoy Le Monde publicó un artículo donde cita anónimamente a un ministro actual que se regodea por la genial jugada estratégica de Hollande para crearle problemas a la derecha. En un momento así, un ministro está disfrutando que puso en dificultad a su oponente.