Burkinis y feminismos

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Puede ser la edad, el fin del verano o esta botella de pinot noir vacía, pero a las prohibiciones del burkini le ha seguido una gran tristeza. Tal vez porque son una-muestra-más de lo que respiramos hoy en Francia, o porque pienso en el futuro de mis hijos, o porque otra vez feminismo y laicidad son los nombres que se le pone a algo que de noble tiene poco.

Entre quienes gritan que en nombre de la libertad el burkini es una opción vestimentaria que no puede ser prohibida y quienes gritan igualmente que es una forma de esclavitud que —también en nombre de la libertad— debe ser prohibida yo me digo lo que decía mi abuelo gallego: pueda ser. A quien lo corregía diciéndole que se debe decir puede ser, él sonreía y respondía invariablemente: pueda ser. Porque llega un momento en que estas dos visiones incompatibles de la libertad —que corresponden a las nociones de libertad negativa y positiva— se vuelven recurrentes, tediosas, eternas. Continue reading

Francia post Niza

La cosa va mal pero por suerte la clase política tiene claro lo que hay que hacer.

Le Figaro se toma el trabajo de recopilar cinco propuestas:

1. Guantánamo a la francesa

Vuelve esta idea en boca de Georges Fenech, diputado de derecha. Consiste en encerrar a los franceses yijhadistas que vuelvan a Francia. No se sabe por cuánto tiempo, ni si serán necesarias pruebas, y tal vez por eso se mencione a Guantánamo. El razonamiento es básico: si es sospechoso, se lo encierra.

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