Burkinis y feminismos

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Puede ser la edad, el fin del verano o esta botella de pinot noir vacía, pero a las prohibiciones del burkini le ha seguido una gran tristeza. Tal vez porque son una-muestra-más de lo que respiramos hoy en Francia, o porque pienso en el futuro de mis hijos, o porque otra vez feminismo y laicidad son los nombres que se le pone a algo que de noble tiene poco.

Entre quienes gritan que en nombre de la libertad el burkini es una opción vestimentaria que no puede ser prohibida y quienes gritan igualmente que es una forma de esclavitud que —también en nombre de la libertad— debe ser prohibida yo me digo lo que decía mi abuelo gallego: pueda ser. A quien lo corregía diciéndole que se debe decir puede ser, él sonreía y respondía invariablemente: pueda ser. Porque llega un momento en que estas dos visiones incompatibles de la libertad —que corresponden a las nociones de libertad negativa y positiva— se vuelven recurrentes, tediosas, eternas. Continue reading