Hebe Uhart y Siberia blues, de Néstor Sánchez

Un amigo escritor me envió hace un tiempo esta apreciación de Hebe Uhart:

“No debemos engolosinarnos con las palabras, ni con los adjetivos redundantes, ni con las frases importantes. Al escribir no hay que quedarse en un concepto, hay que quedarse a unos pasos del concepto, un poco antes, sin llegar a él. Hay que darse tiempo y no cerrar. Ahí, en ese lugar antes del concepto, está la literatura, lo que nos hace ver, lo que abre ventanas. Ahí y no en la frase conclusa, inteligente, pedante. Hay que desconfiar de las frases hechas, de los lugares comunes y de los conceptos terminados.”

Desde entonces cada tanto recuerdo la apreciación de Uhart y pienso en este fragmento de la novela Siberia blues, de Néstor Sánchez: Continue reading

Umberto Eco

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El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?

Chau, maestro, leerte fue siempre un placer e invariablemente una de las mejores formas de aprender. Vuelvo siempre a tus libros. No hace una semana releía La búsqueda de la lengua perfecta, donde siempre, siempre me espera un descubrimiento feliz. En esa novelita que es Thot, que se resume en un cuento que tal vez publique un día, estás presente de principio a fin. Continue reading

Crisis. Jorge Majfud.

Las raíces son lo último que se secan

5660939-silueta-del-arbol-con-las-raicesAprovecho un largo vuelo, de retrasos y océano uniforme, para leer de un tirón Crisis de Jorge Majfud.

Pocas veces salgo de un libro con la certeza de haber recorrido un mundo sólido, coherente, rico, un verdadero mosaico que con la necesaria perspectiva muestra su belleza y da acceso a un mensaje que supera la simple composición de sus piezas. Pocas veces termino un libro deseando haberlo escrito, o alentado a ensayar aventuras similares; un placer o milagro cuya frecuencia los años sólo han conseguido apagar.

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Estilo rico, estilo pobre. Luis Magrinyà.

41YgiZkG17LUn verdadero descubrimiento, gracias al blog Aviones desplumados, de Rubén A. Arribas, que siempre tiene una buena sorpresa y gusta de la literatura latinoamericana. Difícil agregar algo a la excelente reseña que hace Rubén (por mi parte tengo pendiente un ejercicio de análisis de corpus), simplemente rescatar el siguiente pasaje, que da el tono del libro:

A un artista plástico —incluso a uno conceptual—, a un cineasta, a un bailarín, a un músico solemos exigirle conocimiento y dominio del medio con que trabaja; no veo por qué con la gente que escribe no haya que hacer lo mismo. Parece existir la presuposición de que, a diferencia del lenguaje de otras artes, quien escribe aplica una aptitud innata, común, compartida por todos: todos, en efecto, o casi todos, hablamos (también porque casi todos hablamos, las discusiones sobre asuntos lingüísticos suelen ser tan acaloradas). Pero casi todos también tenemos brazos y piernas y no nos creemos ni traumatólogos ni cirujanos. Un poco de observación clínica es lo que pretendemos y querríamos recomendar aquí. Pensar la lengua, nos gustaría demostrar, es la primera condición del estilo. No es tan difícil al fin y al cabo y en esta operación no todo, ni mucho menos, requiere saberes técnicos.