Yo no soy racista

Taxi del aeropuerto a casa. Conductor peruano, rasgos indios, muy seguro de lo que dice. Charlamos, por supuesto, desde ese vago terreno común que presupone el exilio o la expatriación.

Vino hace cuatro años por trabajo. Se nota que sabe lo que significa tener que llegar a fin de mes, que extraña su país, que odia a los franceses. Sobre los árabes cultiva cada una de las ideas recibidas que circulan aquí, desde que Francia les da demasiado espacio y así pagan los desgraciados, hasta que conspiran entre ellos para conquistar el país y arruinarnos nuestra bendita vida occidental.

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